Finalmente, la crónica del Sábado Santo refiriéndose a la procesión del Encuentro de 1942, precisamente hoy, 16 de abril de 2025, Miércoles Santo, día en que, si la climatología lo permite, repetiremos una vez más, quizá la procesión más querida por la ciudad de Logroño, el Encuentro de nuestro Nazareno con su Madre, en la Vía Dolorosa.
Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro.
Emocionante escena del “Encuentro”
Puede calificarse de alarde la demostración de esta Hermandad que, a pesar de las grandes dificultades y sus orígenes tan recientes, ha llegado a dar a sus salidas un tono de gran piedad y recio arte.
La salida del Jueves (sic) después de las lluvias de primeras horas de la tarde, obtuvo un gran éxito. Para las diez menos cuarto de la noche, en que estaba anunciado el “Miserere”, toda la iglesia de la Redonda se encontraba total y absolutamente llena de público ávido de escuchar la innovación tan acertada y era imposible de todo punto penetrar en aquella. Naves y coro bajo eran un enjambre y el exterior del templo, en que se habían colocado los altavoces para la retransmisión, se hallaba igualmente repleto de gente estacionada.

A las diez menos cuarto en punto ocupó la Hermandad la Vía Sacra, ante presbiterio y parte inferior del coro, mientras el Guión (sic) junto a la Junta de Gobierno se situaba en el presbiterio y en el centro del mismo el Rvdo. Sr. Dn. Julio Merino, cura párroco de Palacio, que había de cerrar después el piadoso cortejo. Inmediatamente, el Prior de la Hermandad, Rvdo. Sr, Larios, rezó una Estación al Santísimo, que contestó la Hermandad y público, y a continuación el coro con la orquesta y órgano, interpretó el “Miserere” a tres voces del maestro Camó, bajo la dirección de don Tomás F. Iruretagoyena y al órgano el maestro Calvet.
El público escuchó con sumo agrado la ejecución de esta pieza musical, novedad desconocida en las Semanas Santas de Logroño. Fue muy buena y tal vez le faltase, para su perfección, más voces, tanto blancas como graves en relación con el volumen de órgano y orquesta. Pero ha sido un gran paso dado en este sentido y sabemos que la Junta de Gobierno, con la experiencia obtenida, se preocupará con tiempo de sacar el mayor partido posible de este acto tan propio y magnífico.
A continuación, comenzó la salida de la Hermandad, que la hizo con sus impresionantes filas y sus grandes cirios encendidos, llevando la imagen de la Virgen Dolorosa. En esta salida, tuvo una brillantísima presentación el grupo de soldados romanos con su estupenda vestimenta muy de época seis con capa azul y otros seis con capa encarnada, al frente de los cuales iba el capitán, con magnífica capa de seda encarnada. Cascos, langas y, en general, todo el uniforme era de mucho gusto y muy bien llevado por doce artilleros del Centro castrense de Acción Católica de Artillería. Estos soldados romanos, que abrían la marcha tras la Cruz, al llegar la comitiva al cruce de Santiago con Mayor, simularon el prendimiento de Jesús y, formados en sus lados, lo condujeron a la confluencia de Santiago con Mayor, donde, llegada también la Hermandad, se situó la imagen de la Dolorosa. En ese momento, la banda de trompetas de Artillería tocó una marcha floreada; cantó dos magníficas saetas, con gran sentimiento y voz potente, don Valentín Atienza, y el prior de la Hermandad dirigió breves palabras para dar glosa de la escena del “encuentro”, todo ello retransmitido a las cercanías por altavoces.

No puede ser descrito el espectáculo que en ese momento ofrecía todo el trozo de la calle Sagasta, calle Mayor y bocacalles adyacentes ni los esfuerzos de la Policía Armada para contener a los miles de personas que, apretados y en ola, cubrían las calles. Nunca se ha visto cosa parecida ni silencio tan profundo como el que se produjo cuando los altavoces comenzaron a dejar escuchar los primeros toques de trompetas y hasta que el señor Prior terminó su glosa. Fue algo indescriptible, emocionante y que ha producido en cuantos lo presenciaron un gran efecto de piedad y seriedad, indudablemente ha sido un acierto esta modificación.
Una vez terminada la escena, se reemprendió la marcha hasta la iglesia de Palacio, donde fueron recogidos los otros dos Pasos (sic) para la procesión del Viernes. (sic)
Y, poco después, con otra estación al Santísimo en la Redonda, terminó, a las doce de la noche, la procesión del Jueves (sic), en la que la Hermandad, con un ejemplo de respeto y seriedad dignas de elogio, ha salido por tercera vez a la calle, siempre con avances en su obra de renovación piadosa y artística.
Diario Nueva Rioja, nº 1080, pág 4- 1942/04/04
