Cualquier persona que entre en nuestra sede canónica se encontrará con la imagen titular de la Cofradía ubicado en la capilla de Santa Catalina, en lugar de la de San Pablo; capilla que ocupaba desde la primavera de 1969; los primeros años en una peana en la pared para, posteriormente, permanecer en las andas de procesionar.

A la vez, se verá cerrada la capilla de San Pablo; se está procediendo a colocar un nuevo órgano; elemento adquirido por la Diócesis, procedente de la iglesia metodista de Dilston Road en Newcastle, Inglaterra. Se trata de un órgano de viento Harrison & Harrison, fechada su construcción en el año 1898 y realizado por el pintor, tallista de madera e ilustrador británico Ralph Hedley. Parece ser que el estado de conservación de las partes de viento es correcto, no siendo así las zonas de madera. Precisará de intervención, restauración y, según nos comentan, se espera que pueda sacarse el color original.

Parece ser que, tras permanecer un periodo en el antiguo Seminario Diocesano, nuestro anterior Hermano Prior y párroco de Santiago, José Ignacio, lo solicitó para nuestra sede canónica; cosa que así sucedió. Inicialmente se pensó en colocarlo en la tribuna que se encuentra encima de la puerta de acceso a la Iglesia. Pero, tras los estudios técnicos se vio la imposibilidad de colocarlo ahí, por peso y volumen. La intervención en la tribuna para acondicionarla no se consideró oportuna, así como no colocar el órgano entero. Se espera que se pueda usar par la celebración de la festividad de la patrona logroñesa, la Virgen de la Esperanza, aunque esté pendiente de acabar toda la instalación.
Finalmente, el Consejo Superior del Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja, en su reunión de 29 de mayo de 2024, decidieron que su ubicación, no podía ser otra que la capilla de San Pablo, ya que era el único lugar de la Iglesia donde cabía la citada pieza, además de indicar la necesidad de elevarlo entre 50 cm y 100 cm del suelo, con el objeto de no interferir en el tráfico que se produce en el templo. Y esa es la manera por la que, tras cincuenta y cinco años presidiendo la vida parroquial, la imagen titular de nuestra cofradía, empieza un peregrinaje que, esperemos, sea el último y definitivo.
Dios proveerá.
